sábado, 19 de diciembre de 2015

El viaje intelectual en "La tejedora de coronas"

Por Diana Hernández Suárez
Freie Universität Berlin
Instituto de Estudios Latinoamericanos
"Entre Espacios: Movimientos y actores de la globalización"


 –Diana Hernández Suárez, "El viaje intelectual en La tejedora de coronas"[ fragmentos de un ensayo originalmente publicado] en Cartografía de la literatura de viaje en Hispanoamérica, ed. de Daniar Chávez y Marcos Urdapilleta, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, 2015, pp. 147-164.  


Leer ensayo completo haciendo click aquí: Cartografía de la literatura de viaje


[...] Como se pretende mostrar en este ensayo, la interpretación y  comprensión de La tejedora de coronas está condicionada por el viaje, pues éste constituye no sólo el motivo de la narración –y del esfuerzo de la memoria de la protagonista–, sino que también estructura la forma de la narración, es decir, la organización de la novela está sujeta al viaje.  [...] La tejedora de coronas es una novela de viaje, que además sintetiza y recoge otros discursos de la época, pretendiendo con eso encerrar toda la experiencia del siglo de la Ilustración. 

Ahora bien, la organización y la estructura corresponden la transformación intelectual que implica un viaje. La formada de la La tejedora... no busca "modernizar" la prosa, sino respetar y devolver a la literatura el aliento de la vida por medio de la representación de la experiencia, del flujo de la rememoración y la transformación. 


Estructuralmente se puede hablar de una sola secuencia narrativa, dado que se trata de los viajes de Genoveva Alcocer, entrelazada o sostenida por dos momentos clave: el primero, el pasado inmediato al asalto en Cartagena de Indias por las tropas de Luis XVI en 1697; y, el segundo, el proceso por brujería de la narradora por el Santo Oficio de Indias, ya transcurrido más de la mitad del siglo XVIII. Estos dos momentos determinan el anclaje del relato de Genoveva, y el movimiento oscilatorio, pues constantemente la narradora explica cómo el asalto a Cartagena fue determinante  para impulsarla a realizar su larga travesía. Si bien, tanto el proceso inquisitorial como la invasión al principal de Nueva Granada son importantes en el desarrollo histórico, es el viaje por el mundo occidental el elemento clave para narrar la experiencia del ambiente intelectual del siglo XVIII. 

[...]

En La tejedora de coronas el esquema de la novela de aventuras y de viajes, además de dar dinamismo al relato opera al servicio de una dimensión intelectual, como una aventura por la historia o un viaje de aprendizaje. Más que un aprendizaje moral o un crecimiento psicológico de la protagonista otorgado por el viaje, obtiene de éste una inmersión en el devenir histórico del siglo XVIII. Por medio de este viaje intelelectual el personaje refleja todo el universo científico, cultural e ideológico de una época. Sobre la dimensión de la memoria en la narración de La tejedora de coronas prevalece la dimensión del viaje. La novela se centra, ante todo, en el recorrido de Genoveva, si bien la narración se desborda en datos históricos, científicos y políticos del siglo XVIII, el recuento histórico y la reconstrucción del pasado importan sólo en la medida en que se relacionan con los viajes de la protagonista, en su experiencia...

Leer ensayo completo haciendo click aquí: Cartografía de la literatura de viaje 


sábado, 3 de octubre de 2015

Memorias del Primer Coloquio sobre Germán Espinosa





El 16 de septiembre de 2015, casi ocho años después de su desaparición, el escritor Germán Espinosa nos ha convocado a sus críticos y lectores en el auditorio de la Universidad del Norte en Barranquilla, Colombia, para hablar de su vida y de sus obras. Se trata sin duda del Primer Coloquio dedicado al autor de La tejedora de coronas. Ha sido organizado por el profesor Orlando Araujo Fontalvo en el marco del III Congreso Internacional de Literatura.

 Resumiré aquí las ponencias de los especialistas en su obra. Las escuché todas. Procuraré ser fiel a lo que dijeron:


Orlando Araújo Fontalvo (Universidad del Norte), “De la nación católica y otras perversiones. Una aproximación al erotismo en los cuentos de Germán Espinosa”.


Antes de su tesis doctoral, en un ensayo de 2012, Orlando Araújo Fontalvo advirtió un rasgo muy interesante en la biografía intelectual de Espinosa. Observó que el hecho que desencadenó el interés por nuestro escritor fue la lectura atenta que el sacerdote jesuita Marino Troncoso, director del departamento de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, hizo de La tejedora de coronas (1982). Aquello significó, en palabras suyas, “la absolución, la redención para quien, hasta entonces, había sido visto como una especie de anticristo literario.”[3] En adelante, según Orlando, Espinosa se legitimó dentro de la academia universitaria. No por ese rasgo de redención, sin embargo, Orlando exculpa al catolicismo de ser el principal objeto crítico en la cuentística de Espinosa. Eros a contraluz (2015), su tesis doctoral, se estructura bajo la idea de que Espinosa concibió el erotismo como una especie de transgresión contra un clero y una burguesía que restringían la sexualidad a cambio de exaltar una cultura de la muerte. Por eso, para Orlando, el erotismo de Espinosa es un canto de vitalidad y una crítica contra el poder.


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Carmen Elisa Acosta (Universidad Nacional, sede Bogotá): “Estrategia y narrativa en Germán Espinosa

Para Carmen Elisa Acosta, con mucha razón, Espinosa no es solamente un escritor “caribeño” si en su corpus hay cuando menos tres novelas bogotanas: La lluvia en el rastrojo, La tragedia de Belinda Elsner y Los ojos del basilisco. Para esta última, en especial, Carmen Elisa encontró muy aplicable una frase de Borges: “las historias son siempre las mismas, sólo cambia el narrador”. Porque en Los ojos del basilisco, en efecto, Espinosa narra un episodio histórico muy comentado de mediados del siglo XIX en Bogotá, el fusilamiento del Dr. Russi, pero cambiando de enfoque. Espinosa descubre el mecanismo del chivo expiatorio en los políticos liberales y conservadores. No sólo cuestiona la historiografía oficial; también desestabiliza el presente. O en palabras de Carmen Elisa: “el valor de la novela frente a la conciencia histórica está precisamente en esta posibilidad de construir un mundo coherente en el cual se encuentra una fractura fundamental que permite al lector detenerse y cuestionar su relación con el pasado.”[1]  
           
César Valencia Solanilla (Universidad Tecnológica de Pereira): “Variaciones sobre la estructura en la cuentística de Germán Espinosa”:

De Cesar Valencia Solanilla ya había leído un estupendo ensayo sobre La balada del pajarillo (2001), la antepenúltima novela de Espinosa.[2] Ahora he vuelto a escucharlo repasando los libros de cuento de Espinosa: La noche de la trapa (1965), Los doce infiernos (1976), Noticias de un convento frente al mar (1988), El naipe negro (1998) y Romanza para murciélagos (1999). En semejante corpus cuentístico de Espinosa, según Valencia Solanilla, hay siempre una idea para plantear o discutir, más allá de la simple anécdota, lo que lleva el lenguaje espinosiano a ser muy elaborado, es decir, a presentar una variada gama de posibilidades expresivas. Así, de acuerdo con Valencia Solanila, la literatura de Espinosa dialoga con la cultura, la cuestiona, la vuelve de un lado para otro.


Juan Moreno Blanco (Universidad del Valle), “El intertexto en Los cortejos del diablo y Del amor y otros demonios”.

Juan Moreno Blanco (su nombre es todo un oxímoron) deslizó en su conferencia varios datos curiosos, como el de que García Márquez se inspiró, para su novela Del amor y otros demonios (1994), en Los cortejos del diablo (1970) de Espinosa. Para Moreno Blanco, Los cortejos del diablo es una de las primeras novelas colombianas en romper y abrir un pasado que parece clausurado y concluido, el de la Inquisición cartagenera. Espinosa hace aparecer desde luego a un personaje real, Pedro Claver, el santo de los esclavos, y al mismo tiempo a uno imaginario, Lorenzo Spinoza, espectro del filósofo Baruch Spinoza, que por esos años –1650– seguramente negociaba desde Ámsterdam con sefardíes del Caribe. Espinosa se enfrenta con la historiografía oficial, la vuelve de un lado para otro, la cuestiona, la hace presente. Y el profesor Juan Moreno Blanco pone a Espinosa por encima de muchos novelistas colombianos, no sólo por la calidad de su lenguaje, sino porque se aleja de la mirada estrecha, homogénea y endógena de novelistas demasiado autorreferenciales, “ciegos y sordos al crisol de culturas, historias y memorias”.[4]

Manuel Silva Rodríguez (Universidad del Valle): “De hechiceras y brujas: inquietudes sobre la configuración de una idea de mujer en las ficciones históricas de Germán Espinosa.”

Manuel Silva Rodríguez hizo su tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Barcelona. La tituló Las novelas históricas de Germán Espinosa (2008).  En ella ya acusaba un marcado interés por los personajes femeninos de Espinosa, que sin duda defienden la habilidad y la inteligencia de la mujer. Sus apuntes se enfocaron en proponer que el agente transgresor, en el mundo espinosiano, suele ser siempre una mujer: Catalina de Alcántara y Rosaura García en Los cortejos del diablo; Genoveva Alcócer en La tejedora de coronas, sin olvidar a Aspálata en El signo del pez. Ellas perturban el mundo machista; cuestionan la autoridad oficial y, sobre todo, erotizan –elastizan– la rigidez mental de cualquier forma de pensamiento.

Guillermo Ortega (Universidad del Atlántico), “Brujería, cimarronismo e inquisición en Los cortejos del diablo”.

Se apoda Guillermo Tedio, pero no produce nada de tedio. Al contrario, Guillermo animó su ponencia citando extractos de Los cortejos del diablo, en donde Espinosa sorprende por su dominio de las formaciones discursivas de la negrería y de la hechicería y, por supuesto, de la escatología de la picaresca española:
“Y las brujas bajaron y alzaron el cuerpo monumental del Inquisidor por los aires impregnados de azufre, para conducirlo a Tolú, tierra del bálsamo, donde por toda la eternidad habría de besar a Buziraco -el espíritu de Luis Andrea- su salvohonor negro y hediondo. […] “-¡Zopenco de mí, que un día me vi en sueños Papa de Roma! ¡Bien merecido lo tenía ! ¡Güevón de mí... !”

Al final de su ponencia, además, Guillermo Tedio deslizó la idea de que en Los cortejos… efectivamente Espinosa parodiara una escena de Cien años de soledad: la de Remedios la Bella ascendiendo al cielo.


Sebastián Pineda Buitrago (El Colegio de México): "Ensayo y autobiografía en Germán Espinosa: un novelista de ideas". 

Mi ponencia fue muy polémica. Sostuve que Espinosa era demasiado escritor para haberle rendido tanta servidumbre a la  novela. Tenia demasiado que decir sobre el cuerpo de una mujer; sobre un balcón o el patio de una casa (aquí recuerdo, por ejemplo, el comienzo de Cuando besan las sombras). Sus novelas se le obturaban por exceso de material, aunque en La tejedora de coronas encontró la fórmula  genial para dar fluidez a esa espesa materia de escritor: el poema en prosa de largo aliento. Las demás novelas pueden ser, pues, ensayos. 








[1] Carmen Elisa Acosta Peñaranda, “De la conjetura histórica a Los ojos del basilisco”, en Germán Espinosa. Señas del amanuense, ed. de Cristo Rafael Figueroa, Luz Mary Giraldo, Carmen Elisa Acosta, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2008, pp. 235-246, p. 240.
[2] Véase César Valencia Solanilla, “Los misterios de la diosa blanca en La balada del pajarillo”, en Germán Espinosa. Señas del amanuense, ed. de Cristo Rafael Figueroa Sánchez, Luz Mary Giraldo Bermúdez y Carmen Elisa Acosta Peñaloza, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2008, pp. 293-300.
[3] Orlando Araujo Fontalvo, “Las contingencias del valor en la dinámica de los discursos institucionales. El caso de Germán Espinosa”, en Nostalgia y mito: ensayos de crítica literaria, Universidad del Norte, Barranquilla, 2012, p. 25.
[4] Juan Moreno Blanco, Novela histórica colombiana e historiografía teleológica a finales del siglo XX, Universidad del Valle Programa Editorial, Cali, 2015, p. 110.  

viernes, 24 de abril de 2015

La bruja de San Antero al teatro

A Germán Espinosa, donde quiera que el mar lo haya arrojado, le hubiera encantado esta puesta en escena de su novela con los diálogos de la Bruja de San Antero.

jueves, 5 de febrero de 2015

El colombiano y el Estado-fobia

Tomado de G. Espinosa, "Espigando en la ética" (Ensayos completos II, 2002)

"Probablemente, el colombiano no ha "descubierto" del todo la noción de Estado. De allí que ignore que al dañar al Estado se daña a sí mismo. En casos numerosos, no resulta capaz de distinguir entre el Estado y cualquiera de los tres poderes públicos; ni a estos últimos entre sí. Cuando, en 1985, cierto grupo de fanáticos atacó a sangre y fuego nuestra Corte Suprema de Justicia –la cual se hallaba a punto de proferir un fallo de amnistía en favor de ellos–, lo hizo porque, sin duda, creía vulnerar un brazo del gobierno.  [...] Tales vandalismos se explican sólo como acciones en contra de ese ser misterioso conocido como Estado, de ese espantajo omnipresente, de ese fantasma que nos oprime. 

[...]

Lejos de constituir un –así fuera remoto– ejemplar de ciudadano, el colombiano conforma, sin saberlo, un desordenado espécimen del anarquismo, del antagonista del orden, del aliado del caos. [...] Tenemos el convencimiento de que en Colombia se libra una guerra de fuerzas oscuras contra el Estado y no contra nosotros, porque no nos sentimos parte del Estado.  Actitud semejante nos coloca en el papel de testigos neutrales de una guerra que tiene lugar en la totalidad de nuestro territorio nacional. Testigos neutrales, pero disfrazados de optimismo, vestidos de palomas y llevando en los labios dos de las palabras con menos sentido entre las que posee el lenguaje humano: la palabra paz y la palabra esperanza." 



viernes, 17 de octubre de 2014

Séptimo aniversario: 7 años de bibliografía

      ¡Qué vaina! – me dijo un compañero de Literatura de la Universidad de los Andes, unos días después de que Espinosa falleciera. – Lo homenajean porque se murió. Pero dentro de siete años ya casi nadie se acordará de su obra.

Han pasado siete años. 

Una lista de la bibliografía que entre 2007 y 2014 se ha hecho sobre Espinosa, en parte, desmiente la profecía del amigo de cuyo nombre no quiero acordarme. En parte, digo, porque el amigo dirá que es muy poca comparada con otros autores. No importa. Hagamos la lista. Combinemos el catálogo online de la Biblioteca Luis Ángel de Bogotá y el de la biblioteca del Ibero-Amerikanischer Institut de Berlín –para que no nos reduzcamos a lo nacional– y veamos:  

§  Figueroa Sánchez, Cristo. Giraldo Bermúdez, Luz Mary. Acosta Peñaloza, Carmen Elisa (editores). Germán Espinosa: señas del amanuense, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 2008.

§  Gustavo Tatis (ed.), El mundo según Germán Espinosa, Ícono, Bogotá, 2008.

§  Silva Rodríguez, Manuel, Las novelas históricas de Germán Espinosa (tesis), Universidad Autónoma de Barcelona, 2012.

§  Silva Rodríguez, Manuel, “Ficción, cristianismo e historia: la resignificación del Evangelio en El signo del pez, de Germán Espinosa”, en Contextos: revista de semiótica literaria (Bogotá), No. 20, pp. 19-37.

§  Mery Cruz Calvo, De la palabra ajena a la palabra propia en el signo del pez, de Germán Espinosa, Cali, Universidad del Valle, 2009. (Tesis de Maestría).

§  Henao, Susana, La ética narrativa en La tejedora de coronas de Germán Espinosa y en Gran sertón: veredas de João Guimarães Rosa, Universidad Tecnológica de Pereira, Facultad de Bellas Artes y Humanidades, 2009.

§  Rozo Jiménez, Luis Ernesto. Las Cartagenas de Germán Espinosa: la ley y el deseo en los Cortejos del diablo, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes, 2010.  

§  Cuartas, Juan Manuel, “Germán Espinosa y la lección del maestro”, en Co-herencia: revista de humanidades (Medellín), No, 7. 2010, pp. 215-228.

§  Araujo Fontalvo, Orlando, “Las contingencias del valor en la dinámica de los discursos institucionales. El caso de Germán Espinosa”, en Nostalgia y mito: ensayos de crítica literaria, Universidad del Norte, Barranquilla, 2012. 

§  Fonseca Gómez, Marco Antonio, “La figura del diablo como motivo recurrente en dos novelas de Germán Espinosa: Los cortejos del diablo y Aitana”, en Estudios de literatura colombiana (Medellín) . -- No. 31 (Jul./Dic. 2012). -- p. 141-156.

§  Niño Pantoja, Carolina, “El quiebre de la modernidad en El Magnicidio de Germán Espinosa”, en Estudios de Literatura colombiana (Medellín), No. 31 (Jul/Dic) 2012, pp. 157-172.

§  Silva Rodríguez, Manuel, “Espiritualidad negra, religiosidad y mito en Los cortejos del diablo de Germán Espinosa”, en Estudios de literatura colombiana (Medellín), No. 32 (En/Jun) 2013 pp. 39-59.

§  Arias Albeiro, “Genoveva Alcocer y la bruja de San Antero: el doble y sus posibilidades en La Tejedora de Coronas de Germán Espinosa”, en Estudios de literatura colombiana (Medellín), No.   33 (Jul/Dic. 2013) pp. 91-104. 

§  Diana Hernández Suárez, “Conjuro del recuerdo. Cuando besan las sombras, de Germán Espinosa”, en Blog Maestro Espinosa,  19 de noviembre de 2013.


Agrego, naturalmente, mis seis aniversarios pasados:

6) Sexto aniversario de la muerte de Germán Espinosa: recuerdos de una conversación Tertulia en Bogotá: conversaciones con Germán Espinosa (im memoriam) http://maestroespinosa.blogspot.de/2013/10/sexto-aniversario-de-la-muerte-de.html
5) El cuerpo inteligente en La tejedora de coronas (http://maestroespinosa.blogspot.de/2012/10/el-cuerpo-inteligente-en-la-tejedora-de.html)
4) 4 AÑOS A BORDO DE LA MUERTE DE GERMÁN ESPINOSA 
(http://maestroespinosa.blogspot.de/2011/10/erik-satie-gymnopedie-no1.html) 

3) "Las Cartagenas de Germán Espinosa", http://maestroespinosa.blogspot.de/2011/04/las-cartagenas-de-german-espinosa.html

2) "CONVERSACIONES DE ULTRATUMBA CON GERMÁN ESPINOSA" (http://maestroespinosa.blogspot.de/2008/10/conversaciones-de-ultratumba-con-germn.html)

1) 5 MINUTOS DE SILENCIO POR LA MUERTE DE NUESTRO MAESTRO ESPINOSA (http://maestroespinosa.blogspot.de/2007/10/5-minutos-de-silencio-por-la-muerte-de.html)